Cada artículo debe llevar entre dos y cuatro enlaces al catálogo, colocados dentro del texto, en el párrafo exacto donde el lector acaba de entender que necesita ese producto. Contenido informativo enlaza a categoría; contenido de decisión enlaza a ficha. Y hay que revisarlos: un enlace a un producto descatalogado es peor que no tener enlace.
Resumen
- El banner del final no funciona. El enlace va dentro del texto, en el párrafo donde el lector acaba de entender que necesita ese producto.
- Informativo a categoría, decisión a ficha. Esa es toda la regla, y las categorías además envejecen mejor porque sobreviven a los cambios de catálogo.
- Entre dos y cuatro enlaces por artículo. Menos indica que no hay ruta comercial; más convierte el texto en un folleto y el lector deja de fiarse.
- El anchor describe lo que hay al otro lado. «Sérum de vitamina C al 15%» sirve; «haz clic aquí» no dice nada ni al lector ni a Google.
- Cuando descatalogas un producto, revisa qué artículos lo mencionaban. Un enlace roto es malo y una redirección silenciosa a la home es peor.
Por qué casi ningún blog de tienda enlaza al catálogo
No es por dejadez. Es porque el blog y la tienda suelen construirse en momentos distintos, con objetivos distintos y a veces por personas distintas. Alguien decidió que había que «hacer contenido para posicionar», se escribieron artículos sobre temas del sector, y nadie se paró a pensar qué debía pasar después de que alguien los leyera.
El resultado es un blog que hace su trabajo a medias: atrae visitas y las devuelve a Google. Cuando revisas el enlazado interno de una tienda con cuarenta o cincuenta artículos, lo habitual es encontrar que solo un puñado enlaza a algún producto, y casi siempre desde un banner final que nadie mira.
Un post que no lleva a ninguna ficha solo ocupa sitio en el sitemap.
Dónde va el enlace (y dónde no)
Esta es la parte que más resultado da y la que más se hace mal. El enlace no va al final: va en el párrafo donde el lector acaba de entender que necesita ese producto.
Artículo sobre cuidado de la piel. Al terminar, un bloque separado:
Descubre nuestros productos → Ver catálogo
El lector ya decidió irse. El bloque tiene formato de anuncio, y por eso el ojo lo salta. No responde a ninguna duda: es una interrupción.
Mitad del artículo, explicando qué hacer con la piel deshidratada:
…y ahí es donde entra un sérum con ácido hialurónico de bajo peso molecular, que penetra
más que las fórmulas tradicionales.
con el enlace en el nombre del producto.
El enlace es la continuación natural de la frase. El lector hace clic porque acaba de entender que lo necesita, no porque se lo pidan.
La diferencia no es de diseño, es de momento. Un enlace colocado cuando el lector todavía no tiene el problema claro es ruido; el mismo enlace tres párrafos después es ayuda.
Ficha o categoría: la regla
La duda habitual es a dónde apuntar. La regla corta es informativo a categoría, decisión a ficha, pero merece la pena entender el porqué:
| Si el artículo es… | Enlaza a… | Por qué |
|---|---|---|
| Informativo o de descubrimiento «qué es», «cómo funciona» |
Categoría | El lector aún compara. La categoría le deja elegir y no caduca cuando cambia el stock |
| Guía de compra o comparativa «cuál elegir», «X vs Y» |
Categoría + 2-3 fichas | La categoría da contexto y las fichas concretan las opciones que mencionas |
| Duda concreta de producto «cómo se usa», «sirve para» |
Ficha | El lector ya sabe lo que quiere. Mandarlo a una categoría le añade un paso innecesario |
| Post de marca o de actualidad | Ninguno forzado | Si no hay ruta natural, meterla a la fuerza se nota y resta credibilidad |
Las categorías envejecen mejor que las fichas. Si dudas entre las dos y el artículo va a vivir años, enlaza a la categoría: seguirá funcionando cuando ese producto concreto ya no exista. Es la diferencia entre un enlace que se mantiene solo y uno que hay que revisar cada temporada.
Cómo escribir el anchor
El texto del enlace tiene que describir lo que hay al otro lado. Suena obvio y aun así el error se repite:
- Mal: «puedes verlo aquí» — no dice nada, ni al lector ni a Google.
- Mal: «nuestro producto estrella» — vago y autorreferencial.
- Bien: «sérum de vitamina C al 15%» — describe el destino con la palabra por la que se busca.
- Bien: «nuestra selección de sérums para piel sensible» — cuando va a categoría.
Y una advertencia: no uses el mismo anchor exacto en veinte artículos. Varía la formulación de forma natural, que es como se escribe cuando no estás pensando en SEO.
Cómo se hace en cada plataforma
PrestaShop
El editor de contenido permite insertar enlaces normales, así que técnicamente no tiene misterio. Lo que conviene hacer antes es exportar el listado de productos y categorías con sus URLs, para tenerlo delante mientras escribes en vez de ir buscando cada ficha a mano.
Cuidado con las URLs con ID. Si tu tienda genera rutas del tipo
/12-nombre-producto, esa ruta cambia si se reorganiza el catálogo. Comprueba que
tienes las URLs amigables activadas antes de enlazar cincuenta artículos.
WooCommerce
El buscador de enlaces del editor de WordPress encuentra productos directamente al escribir su nombre, así que es la plataforma más cómoda para esto. Si usas bloques, el bloque de producto permite además insertar la ficha con imagen y precio dentro del texto — útil en comparativas, aunque para el enlazado normal un enlace de texto rinde mejor porque no parece un anuncio.
Shopify
Los artículos viven en /blogs/nombre-del-blog/ y los productos en
/products/. El editor permite enlazar sin problema, pero hay un detalle que muerde:
si un producto está en varias colecciones, Shopify puede generar URLs distintas para la misma
ficha. Enlaza siempre a la URL canónica, la de /products/ sin la
colección delante, para no repartir señales entre duplicados.
La parte que nadie hace: revisarlo
Enlazar al publicar es la mitad del trabajo. La otra mitad es que esos enlaces sigan teniendo sentido dentro de un año, y ahí es donde casi todas las tiendas fallan:
- Productos descatalogados. Cuando retiras una referencia, mira qué artículos la mencionan. Un enlace roto es malo; una redirección silenciosa a la home es peor, porque el lector no entiende qué pasó.
- Categorías reorganizadas. Los cambios de estructura rompen enlaces internos sin avisar.
- Artículos que envejecieron. Si el post sigue recomendando la gama de hace tres temporadas, el enlace funciona pero la recomendación ya no.
Una revisión al trimestre es suficiente para la mayoría de las tiendas. Lo importante es que sea una revisión de verdad y no un rastreo de enlaces rotos: un enlace que devuelve 200 puede estar llevando a un producto que ya no quieres vender.
Cómo saber cuántos tienes ahora
Antes de ponerte a enlazar, mide de dónde partes. Es un número que casi nadie de una tienda conoce y que suele sorprender:
- Saca el listado de todas las URLs de tu blog desde el sitemap.
- Por cada una, cuenta cuántos enlaces salen hacia
/products/, hacia tus categorías o hacia las rutas de ficha de tu plataforma. - Divide: cuántos artículos tienen al menos uno. Ese porcentaje es tu punto de partida.
Si el número te sale por debajo del veinte por ciento, no eres una excepción: es lo normal. Y es la razón por la que este suele ser el arreglo con más retorno por hora de trabajo en el blog de una tienda — no hace falta escribir nada nuevo, solo conectar lo que ya existe.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos enlaces al catálogo debe llevar un artículo?
Entre dos y cuatro en un artículo de unas mil quinientas palabras. Menos suele indicar que el artículo no tiene ruta comercial; más lo convierte en un folleto y el lector deja de fiarse.
¿Ayuda al SEO o solo a la conversión?
A las dos cosas. Transmite autoridad interna hacia las páginas que venden, que suelen ser las que menos enlaces reciben desde fuera, y le dice a Google qué relación existe entre un tema y un producto.
¿Y si mi blog no habla de productos?
Entonces la pregunta previa es otra: por qué existe ese blog. Si el contenido no tiene ninguna ruta hacia lo que vendes, puede estar trayendo visitas que nunca iban a comprar. No siempre es un error —hay contenido de marca que vale la pena— pero conviene saber cuánto de tu blog está en esa situación y decidirlo, en vez de que pase solo.
¿Cuántos de tus posts llevan a una ficha?
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